El pasado 7 de marzo, Jello Biafra fue ingresado en el hospital a causa de un ictus. Desde entonces, no se han dado a conocer noticias sobre el estado de salud del mítico cantante de Dead Kennedys. Esperando que pueda superar con éxito la situación, aprovecho para rescatar un encuentro con él que tuvo lugar en octubre de 2012, cuando estuvo de gira por España junto a una nueva banda, The Guantanamo School of Medicine. Aparte de su papel de referencia en la escena musical punk, Biafra siempre se ha caracterizado por la fuerte carga política de sus letras y opiniones, y no fue diferente en aquella ocasión. Como se puede constatar en la entrevista, conocía la realidad española mejor que muchos ciudadanos del país, estaba al corriente de lo sucedido con el movimiento 15M y desplegaba unas opiniones que, lejos de haber quedado desfasadas, se podrían aplicar perfectamente a lo que sucede en el planeta hoy.

JELLO BIAFRA
«BARACK OBAMA HA CREADO UN ESTADO POLICIAL FASCISTA EN EE UU»
El legendario fundador de Dead Kennedys recala en Valencia con su nueva banda, The Guantanamo School of Medicine, para presentar su segundo álbum, Enhanced Methods of Questioning, donde mantiene su característico sonido punk y su discurso contra las políticas capitalistas y las grandes corporaciones
En su caso, no es exagerado usar la palabra: Jello Biafra es una auténtica leyenda. Fundador de Dead Kennedys, una de las bandas de referencia de la escena punk estadounidense de finales de los setenta, ha dejado atrás el pasado (incluyendo una demanda contra sus excompañeros) y, tras varios años dedicado al spoken word, regresa al frente de su nueva formación: The Guantanamo School of Medicine.
Desde el último LP de Lard, en 2000, no habías liderado una banda. ¿Cómo nació Guantanamo School of Medicine?
Nunca he dejado de hacer música. En los últimos años he grabado discos con los Melvins o Mojo Nixon. Y, por supuesto, con Lard. Pero fui a un concierto de The Stooges y coincidió con que era el día en que Iggy Pop cumplía setenta años. Pensé que al año siguiente yo tendría cincuenta y que debería celebrarlo de algún modo. Así empezó todo, por eso formé la banda.
Incluye a Ralph Spight (Victims Family) y Billy Gould (Faith No More). ¿Cómo los elegiste?
Billy solo participa en los discos, porque Faith No More han vuelto a salir de gira, así que le hemos reemplazado. Es una banda real, y estamos tocando mucho, hasta en lugares como Valencia (risas). Es curioso: vivo a dos o tres manzanas de la calle Valencia, en San Francisco, y conozco la Valencia que existe en California, pero no sé nada de la española.
Llevamos veinte años gobernados por la derecha, así que te vas a sentir en tu salsa.
¿Todavía tenéis estatuas de Franco? Me han dicho que hay sitios donde se han negado a retirarlas. Creo que a mucha gente no le importaría que volviera un gobierno fascista.
No te han informado mal. Tus discos continúan sonando muy crudos y potentes. ¿Sigue habiendo razones para reivindicar el espíritu punk?
Siempre me ha gustado la música fuerte y salvaje. Una de las cosas que hizo el punk a finales de los setenta fue traer de vuelta el espíritu de los orígenes del rock and roll, que había sido destruido por asquerosas bandas de soft rock como los Eagles, la música disco o el rock de estadio. Hay gente que cree que el espíritu punk consiste en beber y drogarse, pero para mí es el mismo que hizo a la gente luchar contra la guerra de Vietnam o las dictaduras. O el que inspiró a Little Richard, Oscar Wilde o quien sea. Quizá incluso Jesucristo, no lo sé. Hay quien cree que presidentes estadounidenses nefastos como Bush o Reagan fueron buenos para el punk, pero no es verdad. Todo el mundo, desde los Dead Kennedys a Black Flag o Crass, en Inglaterra, estábamos expresando rabia en las letras y la música mucho antes de que Reagan fuera elegido o Margaret Thatcher llegara al poder en Gran Bretaña. Los problemas ya eran los mismos que ahora: La dictadura de las grandes corporaciones, que empezó en los años setenta y se ha desarrollado cada vez más rápido. No es casual que los bancos estén llevando a la ruina a Grecia, España, Portugal, Francia, Alemania… Atacan siempre juntos y en todo el mundo al mismo tiempo. Alegan que no tienen dinero con objeto de paralizar los programas contra la pobreza, la educación pública y gratuita… Pero las matemáticas no engañan: No necesitaríamos todas esas monsergas sobre la austeridad si los ricos pagaran los impuestos que deberían pagar. Ni siquiera se trata de capitalismo, hemos vuelto al feudalismo, a la Edad Media, con los grandes señores en sus castillos y los siervos.
¿Y qué podemos hacer?
Esa es la pregunta. Las protestas ya han empezado en España, la gente ha dejado de quedarse sentada sin hacer nada. Sé que hay una lucha importante contra los desahucios, que también se está produciendo en Estados Unidos. Incluso en casas en las que logran desalojar a las familias, están volviendo a entrar y ocupándolas de nuevo, metiendo otra vez los muebles dentro y llamando a los medios de comunicación para humillar a los bancos públicamente, obligándoles a renegociar las hipotecas y los préstamos. Lo que no me cuadra de España es que los problemas económicos y las medidas de austeridad vienen de antes de que Rajoy gobernara. Y la gente, en lugar de escoger una opción diferente, votó a un partido que iba a extremar aún más esas medidas. No sé si los electores solo querían echar a Zapatero o realmente no sabían lo que hacían.
Mucha gente aquí se pregunta lo mismo.
Es difícil de entender. Pero muchos que en noviembre apoyaron a Romney en Estados Unidos, en realidad lo que harán es votar contra Obama. Desgraciadamente, viven creyendo que solo existen dos opciones, la demócrata o la republicana, sin darse cuenta de que hay una candidata mejor: Jill Stein, del Green Party.
Es el partido que apoyas, ¿no?
Sí. Es muy pequeño, pero prefiero votar por algo en lo que creo, aunque no lo consiga, que por algo en lo que no creo. No voté por Obama en las pasadas elecciones y no lo haré en estas.
¿Entonces no te sientes decepcionado con su política, como le pasa a Bruce Springsteen?
Por supuesto que estoy decepcionado. Mucho. En algunos temas, está siendo peor que Bush. Lo peor del caso es que el caballo de Troya de las grandes corporaciones fue Bill Clinton, que desmanteló el sistema sanitario a favor de las empresas privadas y hasta llegó a firmar una ley propuesta por Newt Gingrich que regulaba el control de los medios por parte de las grandes empresas, que tuvieron poder ilimitado para crear un monopolio informativo. Y anuló las leyes que prohibían a los bancos especular con el dinero de la gente como si fueran casinos. ¡Eso causó la Gran Depresión de los años treinta! Ni siquiera Bush lo hizo, fue Clinton. Y Obama ha sido el caballo de Troya para crear un estado policial fascista. No ha cerrado Guantánamo, habla contra las torturas, pero se siguen produciendo… Suya es la ley que permite arrestar a cualquier ciudadano y retenerlo sin juicio durante todo el tiempo que el gobierno considere necesario. Espero que Julian Assange no tenga que vivir los próximos veinte años en la embajada de Ecuador para evitar ser arrestado, porque una vez se retiren los cargos por abuso sexual lo enviarán a Estados Unidos, donde Obama lo hará desaparecer para siempre. Bradley Manning, el soldado norteamericano que filtró a WikiLeaks un vídeo donde se ve a un helicóptero americano matar a un grupo de civiles en Irak, incluidos dos periodistas, lleva dos años arrestado sin cargo alguno. Lo tuvieron encerrado un mes en una celda de aislamiento. Desnudo. Ni siquiera le permitían vestirse. Y eso lo está haciendo Obama.
¿Todavía haces spoken words?
La banda ocupa la mayor parte de mi tiempo ahora. Quizá vuelva a hacerlo, pero no sé cuándo. En España he ofrecido muy pocos. Las audiencias son reducidas, y limitadas a los que entienden inglés. No se cuánta gente vendría a escucharme hablar a toda velocidad durante dos horas sin conocer el idioma (risas).
Hablando con Alejandro Escovedo, admitía que la escena punk de la costa oeste nunca tuvo el impacto de la neoyorquina. ¿Por qué?
Una de las razones es que Nueva York es el centro de los medios de comunicación, está más cerca de Londres y la escena artística es más fuerte allí. En la costa oeste está Hollywood, y luego, muy abajo, en lo más profundo, la escena rock, con la que no tiene nada que ver. San Francisco es aún menos importante, porque ni siquiera tiene Hollywood. Lo bueno de esto fue que las bandas se radicalizaron. En 1980, la mayoría ya sabía que nunca conseguiría un contrato con un sello importante, así que o dejaron de tocar o extremaron su sonido. No es casual que el hardcore comenzara en la costa oeste, antes incluso que en Inglaterra. A Alejandro le conozco mejor ahora que entonces, porque yo empecé un poco más tarde que él. Dead Kennedys son parte de la tercera generación de bandas punk de la ciudad. En la primera estaban The Nuns [con Escovedo], Crime y Mary Monday. La segunda es la de Avengers, Negative Trend, Flippers, The Mutants… Y la siguiente, la primera que logró salir fuera, fue la de Dead Kennedys, aproximadamente un año y medio después de la primera.
Fuiste pionero de la independencia con el sello Alternative Tentacles. ¿Cómo ves la industria actualmente?
Quizá la industria agonice, pero la música no está muerta. Cada vez es más duro sobrevivir como sello, porque mucha gente comparte archivos por internet y no paga por ellos. En un momento en que la gente no tiene dinero, el problema se explica por sí solo. Muchos prefieren la descarga y asistir a los conciertos. Espero que la gente que comparte archivos por la red, si en el futuro compra, lo haga acudiendo a los pequeños sellos underground o los propios artistas independientes. Si compartes archivos de artistas de grandes compañías, no importa, porque igualmente ganan mucho dinero.
¿Cómo será esta gira?
El sonido del grupo está en algún punto entre Dead Kennedys y The Melvins, que es lo más duro que he hecho. Mayoritariamente tocamos canciones nuevas, aunque también hay alguna de Dead Kennedys. Y la gente no se queja. Hasta en Alemania les gusta (risas). En Munich, un tipo se pasó el concierto pidiendo Too Drunk To Fuck, hasta que le dije: «Mira, esta es una banda nueva, estamos aquí para tocar canciones nuevas. Eso ha significado el punk para mí desde el principio: algo nuevo, así que deja de presionarnos. No voy a quedarme congelado en los ochenta». Al rato, el tipo estaba saltando y celebrando las nuevas canciones.
