Los británicos The Damned fueron de los primeros en asomar por este blog, allá por febrero de 2024. El motivo fue la aparición del disco Darkadelic (2023) y una gira de cinco fechas con la formación original de la banda. Apenas dos años y medio después, los pioneros del punk inglés recalan nuevamente en España (Madrid, Barcelona y València) en el marco de una gira mundial que, por su nombre, Final Damnation, parece oler a despedida. En el tiempo transcurrido desde aquel artículo, han celebrado cincuenta años de carrera en el OVO Arena Wembley de Londres y han enterrado al guitarrista Brian James, fundador de la banda, a quien han rendido homenaje con el correcto disco de versiones Not Like Everybody Else (2026), mientras no paraban de recorrer los escenarios. No resulta descabellado afirmar que es el grupo de su generación en mejor estado de forma, o al menos esa sensación volví a tener la última vez que tuve ocasión de verlos en directo, en diciembre de 2024, en el Manchester Academy.
Aprovechando esta nueva visita de la banda, rescato una entrevista con Captain Sensible jamás publicada íntegramente, que data de diciembre de 2016 y sirvió para elaborar un artículo en la sección Revisión de la revista Rockdelux. Por entonces, el grupo celebraba su cuarenta aniversario, se preparaba para tocar en el Primavera Sound y andaba en boca de todos por el estreno de The Damned: Don’t you wish that we were dead (Wes Orshoski, 2015), que optaba por un enfoque claramente sensacionalista, en un momento en que las rencillas entre algunos de los integrantes originales estaban en su máximo momento de tensión. Por el documental desfilan Jello Biafra (Dead Kennedys), Gaye Advert y TV Smith (The Adverts), Dave Gahan (Depeche Mode), Fred Armisen, Clem Burke y Chris Stein (Blondie), Jean-Jacques Burnel (The Stranglers), Steve Diggle (Buzzcocks), Chrissie Hynde (The Pretenders), Charlie Harper (UK Subs), Dexter Holland (Offspring), Lemmy (Motörhead), Billy Idol (Generation X), Mick Jones (The Clash), Ian MacKaye (Fugazi), Glen Matlock (Sex Pistols), Nick Mason (Pink Floyd), el DJ y cineasta Don Letts, Duff McKagan (Guns N’Roses), Keith Morris (Black Flag, Circle Jerks), Buzz Osborne (Melvins), Jon Moss (Adam & The Ants, Culture Club) y un puñado de exmiembros de la banda, pero ofrece una imagen de The Damned que no se corresponde con su historia, influencia y legado.
En la conversación, Captain se explaya a gusto sobre la película y sobre muchas otras cuestiones que, una década después, siguen vigentes, y demuestra que no pudo escoger mejor su nombre artístico. Porque, pese a que se haya traducido mal con frecuencia en España, Sensible significa sensato.

Captain Sensible: “Nunca nos tomamos en serio el juego de ser estrellas del rock”
Estáis celebrando una gira de 40 aniversario, así que la primera pregunta es obvia: ¿Os podíais imaginar, hace cuatro décadas, que la banda se mantendría en activo a estas alturas?
No, creo que lo que se esperaba de nosotros era que hiciéramos un disco frenético y desapareciéramos. Yo mismo no esperaba vivir hasta los 30, así que ha sido toda una sorpresa. Pero una agradable.
Tampoco ha sido un viaje fácil. En este tiempo habéis cambiado la formación a menudo, habéis tenido algunos éxitos, pero también fracasos… ¿La clave es no renunciar nunca?
Hay dos razones que explican que todavía sigamos existiendo. La primera es que disfrutamos de todo el loco estilo de vida que conlleva tocar: viajes, pruebas de sonido, entrevistas, tener siempre la ropa sucia, andar a la caza de lugares cerca de la sala donde actuamos en los que encontrar algo medianamente comestible… Es el único mundo que he conocido en mi vida. Como un día de la marmota que nunca cambia. Es algo que volvería loca a la mayoría de la gente, pero por suerte yo ya estaba loco, así que encuentro la mar de divertido girar con una banda. La otra razón es el público de todo el mundo, que nos ha permitido seguir tocando. Los críticos dijeron que el punk había muerto en 1978. ¿Cómo pudieron equivocarse tanto?
He visto el documental The Damned: Don’t you wish that we were dead (Wes Orshoski, 2015) y debo reconocer que, al final, la sensación que queda es algo triste, sobre todo por los episodios en los que los reproches entre vosotros suben de tono. ¿Qué te pareció a ti?
La película de The Damned… ¿Por dónde quieres que empiece? En primer lugar, le estamos extremadamente agradecidos a Wes por hacer el documental, al margen de los resultados. Nosotros, al ser los retratados, inevitablemente vamos a encontrarle pegas. Aunque es estupendo ver el material de archivo y la película aborda algunas de las cuestiones importantes en la banda, mi principal queja es la estructura, porque básicamente es un recorrido cronológico por los discos, acontecimientos importantes y componentes del grupo, como si fuera una lista. Y si bien todo eso puede ser exactamente lo que los fanáticos de The Damned quieren ver, un público más amplio que no necesariamente es seguidor de la banda podría no estar tan interesado… Quiero decir, ¡todas las bandas que han existido han tenido peleas, incluso los puñeteros The Mamas & The Papas! En todo este tiempo han pasado unos veinte miembros por la banda, y no todos pueden estar en la formación actual. Es muy probable que se quedaran en la sala de montaje unas cuantas películas mejores sobre The Damned. Después de todo, en el grupo ha habido algunas personalidades realmente potentes a las que se podría haber elegido como protagonistas. Están, por ejemplo, las increíbles historias de nuestros bajistas Paul (Gray) y Bryn (Merrick), que desafiaron a la muerte el año pasado al sufrir ambos un cáncer de garganta. Y, por supuesto, nuestro fundador, Brian James debería ser el primero en recibir todos los aplausos imaginables por haber sido el creador de The Damned. Por lo que respecta a mis estimados excamaradas Rat (Scabies) y Algy (Ward), son el tipo de personas que merecen su propia película. Tank, la banda de Algy, era un completo descontrol heavy metal, ¿cómo pudo suceder AQUELLO? ¿Y quién no querría ver un documental que siguiera al Sr. Scabies mientras recorre tumbas y cementerios franceses en busca del Santo Grial? Todo depende del montaje. Decidí no seguir adelante con el intercambio de reproches porque no era la película de la que quería formar parte. Wes estaba constantemente haciendo preguntas diseñadas para que hablara mal de mis antiguos compañeros. Pero cuando miro atrás, que obviamente es lo que una película así hace, prefiero recordar su lado bueno y cuánto respeto, e incluso amor, siento por ellos. Algo que, por alguna razón, no se plasma en la película. Tienes que entenderlo, me lo he pasado tan bien, he hecho música tan buena con toda esa gente… No tengo ningún interés en sentarme ante la cámara y lanzar negatividad. En serio, la vida es demasiado corta para eso. Y, para ser honesto, lo que me acabó cansando fue el interminable desfile de estrellas del rock que pasan por delante de la cámara. Sé que son nombres que ayudan a promocionar una película, pero es un tópico excesivo. Hubiera sido una película mejor si hubiera explorado qué sentido le da un grupo de viejos colegas a su pasado punk, lleno de imprudencias. O si existe algo así como el punk de la tercera edad, y cómo debería expresarse algo así en una época de recortes drásticos en la sanidad y las pensiones en el Reino Unido. Deberías haber escuchado las conversaciones en el backstage del festival Blackpool Rebellion de este año: todos intercambiando historias sobre enfermedades y hospitales. Y, sin embargo, todos conservamos una actitud a prueba de bomba, así que no parece que la generación punk vaya a desaparecer sin oponer resistencia. Por supuesto, con el tiempo terminaré apreciando Don’t You Wish That We Were Dead, así que la intentaré ver otra vez cuando crea que puedo soportarla.
The Damned ya pasaron a la historia con New Rose, el primer single de la era punk inglesa, y en vuestra trayectoria hay discos fabulosos, como el primero, Machine Gun Etiquette o Strawberrys, pero tengo la impresión de que muy poca gente se ha tomado en serio a la banda. ¿A qué lo achacas?
Quizá porque nosotros nunca nos tomamos en serio el juego de ser estrellas del rock. Los periodistas no nos entendían. Nos reíamos de la relación público/banda. El punk proclamaba que no había estrellas. Ni héroes. Al menos, así lo veo yo. No le pido un autógrafo a mi fontanero. No somos nada especial, todo el mundo puede comprarse una guitarra y ponerse a hacer música.
En ese sentido, por ejemplo, todo el mundo da una gran importancia a London Calling (The Clash, 1979) como disco que abrió muchas puertas al punk a nivel sonoro. Pero el mismo año The Damned publicaba el increíble Machine Gun Etiquette, que pasó más desapercibido. ¿Sientes que la historia ha sido injusta con vosotros?
No, ha sido una aventura maravillosa. No tengo ninguna queja, y desde luego no albergo interés alguno en estar en ningún Rock and Roll Hall of Fame.
Tocáis en algunos festivales de revival punk, como el Blackpool Rebellion, que tú mismo has mencionado, o el Academy in the UK (2008). ¿Qué significa el punk para ti?
El punk dice: sé creativo, hazlo tú mismo, no dejes que nadie te frene. Tuve una educación deficiente y estaba destinado a hacer trabajos de mierda el resto de mi vida, así que tuve que pensar en un plan B. Entonces llegó el punk y me salvó el pellejo. Y musicalmente no había nada interesante a mediados de los setenta, así que la generación punk británica empezó a formar bandas. Era muy diferente del rock más popular que se hacía en el país por entonces y no nos portábamos siempre de manera amable, así que alguna gente se sintió ofendida.
El año que viene venís a tocar al festival Primavera Sound, uno de los más importantes de Europa y atento siempre a las nuevas tendencias. ¿Qué significa para vosotros? ¿Te sientes cómodo en el papel de leyenda viviente?
Tengo muchas ganas de ir, ver a algunas bandas, encontrar un buen puesto de comida vegetariana y conocer gente nueva. Me parece genial que los organizadores hayan contratado a un grupo punk de 40 años con problemas auditivos, y creo que podemos sorprender a quienes solo conocen New Rose, ya que la formación actual de The Damned suena de maravilla. ¿Leyendas vivientes? Pinch, nuestro batería actual, nos describió como «un grupo de excéntricos que se juntan de vez en cuando para hacer música».
Si no estoy equivocado, vuestro último disco de estudio fue So, Who’s Paranoid?, aparecido en 2008. Es decir, hace ocho años. ¿Estáis trabajando en nuevo material? ¿O publicar un disco hoy en día es una pérdida de tiempo?
Estamos planeando un nuevo disco. Alguien nos ha sugerido trabajar con la plataforma Pledge Music. Es una idea nueva para nosotros, pero me gusta porque nos permite mantener un control total de la dirección musical. Aunque históricamente siempre ha habido muchas melodías en nuestros discos, nunca hemos hecho nada a propósito para obtener popularidad, solo para complacernos a nosotros mismos y seguir nuestro propio camino. Los 17 minutos de Curtain Call [tema incluido en The Black Album, 1980] fueron bastante valientes para una banda punk… ¡Deberías haber visto las caras en la compañía discográfica cuando se lo entregamos! Un título como So, Who’s Paranoid? refleja nuestra idea de un Reino Unido que, con sus millones de cámaras de vigilancia, camina sonámbulo hacia una pesadilla totalitaria, y con la dirección que está tomando el mundo, tampoco faltan temas para las letras del nuevo disco.
Por cierto, que era un álbum que no estaba nada mal, como es habitual. De hecho, diez discos en 40 años no es mucho, comparado con otras bandas. ¿Preferís la calidad a la cantidad?
Sí, y además está esa regla no escrita según la cual cada disco nuestro tiene que ser diferente del anterior. Después de contribuir al despegue de la escena punk, añadimos tinte psicodélico a Music for Pleasure y Machine Gun Etiquette. Hemos llevado locos a los ingenieros en los estudios de grabación haciendo sonar un multipistas al revés, como en 13th Floor Vendetta o desperdigando largos trozos de cinta por toda la sala de control, como en Curtain Call… En los setenta no había samples ni ordenadores, así que era más complicado experimentar. De hecho, me convertí en un tipo muy mañoso montando cinta de dos pulgadas. La mayoría de las mejores ideas surgen en sesiones de grabación que duran toda la noche, sustentadas a base de whisky y cerveza. Me gusta mucho la creatividad que surge del trabajo en el estudio, porque el directo es un terreno completamente distinto, donde abrir la puerta un poco a la locura contribuye a mejorar una actuación. Yo era el raro de The Damned, pero ahora tengo a Monty (Oximoron), nuestro teclista, como serio rival. Los bailes que se marca cuando tocamos New Rose son ya legendarios.
Al ser esta una gira de aniversario, ¿podemos esperar un concierto con los grandes éxitos de la banda?
Sí, el repertorio abarca toda nuestra carrera. Espero que le guste a la gente. La verdad es que, al haber participado en la creación del punk y del rock gótico, es complicado hacer un setlist. ¡Pero con The Damned tienes dos bandas por el precio de una!
Foto de apertura © Stephen Keable/Alamy